viernes, 27 de junio de 2014

Día [Zeta]

En las enormes plataformas que coronan los rascacielos de Terra II, se habían establecido destacamentos de defensa, helipuertos, baterías tierra-aire, artillería anti-aérea y anti-personal, así como estaciones de radar y otro tipo de unidades auxiliares. La guerra se libraba principalmente en las regiones de Liberia muy lejanas de ahí, su extensión era enorme por lo que era fácil realizar ingresos atmosféricos por parte de las fuerzas de Axis para llevar su avanzada al interior del cuerpo planetario; Terra II era otra historia, la metrópoli más grande del Reino de la Tierra, era el núcleo político, comercial y militar del mundo de los hombres y por esa misma razón el lugar más resguardado del mundo, sus defensas particularmente en ese conflicto iniciaban en órbita, en la estación espacial Gregor-22, cuya única misión era resguardar el sector de cualquier intento de ingreso no autorizado, por ello la estación se mantenía en la órbita baja lo que ocasionaba que su mantenimiento resultara extremadamente costoso, pero ello también hacia más efectivo su poder de fuego al atacar principalmente objetivos que estuviesen ya en descenso.


En la estación de radar provisional Jane 04, el Teniente Walls, técnico especialista de radar, pasaba su jornada con especial atención en los detalles, sabía que había una batalla en la zona de Gregor-22, habían refuerzos de Londo en el sector y aunque la flota de Axis era numerosa, las fuerzas de Londo por sí mismas los superaban 3 a 1 y contaban con la ventaja táctica de las baterías anti-crucero de la estación así como de sus propios sistemas de defensa; aun así era bastante bueno poder romper con la rutina del día a día, los soldados se mantenían mas alerta de esa manera y los ciudadanos recordaban lo importante del conflicto que de otra manera parecía no afectarles en nada.


Walls había tomado ya su segunda taza de café, una porquería de instantáneo, pero era un lujo que no siempre era posible de no ser por encontrarse en la capital, disfrutaba de las pequeñas cosas que le alegraban el día. Comenzó a pasar revista de instrumentos e inicio el protocolo de mantenimiento, trato de dar ánimos con palabras de aliento al personal a su cargo, aunque no le agradaba hacer eso del todo, el soldado regular muchas veces pierde el sentido de la autoridad si se le estima en demasía, pero no era algo que le preocupara de más. Paso el medio día sin novedad cuando uno de sus técnicos le solicito apoyo, algo había aparecido en el espectro del radar, Walls lo analizo con detalle y concluyo que eran escombros de un cuerpo más grande que seguramente había estallado en órbita.

- parece que se están divirtiendo mucho en Gregor-22

Walls tomo su radio y se comunico con el Capitán Rupert solicitando artillería contra los restos que descendían en llamas a la tierra. No era nada raro que restos de naves o satélites cayeran a la atmosfera durante un enfrentamiento, pero su experiencia le decía que el que un cuerpo fuese pequeño no lo hacía completamente inofensivo, podía tratarse de equipo de exploración o en el peor de los casos de bombas espacio-tierra, no había motivo para arriesgarse y sus dudas las resolvería una sencilla ráfaga de artillería. En menos de 45 segundos los cuerpos fueron destruidos confirmando que se trataban de chatarra espacial y eso hacía que ese día fuera el más entretenido en los dos meses que llevaban en guerra, al menos para su unidad.




X

Y los infieles tocaron con violencia a la torre de su amo, llevaban horquillas, palos y antorchas, motivados por la sed de libertad. Pero muy en el fondo los rebeldes esperaban que simplemente fueran ignorados, no eran nada comparados con él, apenas unos gusanos. 

Gritaron insultos en contra de su dios, bailaron en fogatas burlándose de él y se atrevieron a romper sus cadenas, pero no tuvieron respuesta....

Así pasaron 500 años hasta el día en que un estruendo se escucho en toda la tierra y las puertas de la torre se abrieron dejando salir a los heraldos para presenciar el designio.


Desde la cima de la torre una voz le ordeno al mundo:

De rodillas!

Y el mundo se arrodillo con la frente al suelo, porque aquellos que no lo hicieron serian castigados y usados como ejemplo de la ira de el Único Dios.